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EL ÁRBOL MÁGICO DE DON FLORIPONDIO

miércoles, 18 de abril de 2007

CAPÍTULO IV : LOS DIÁLOGOS CON SU AMIGO

Para Don Floripondio, como artista, el árbol era la ilusión de todos los años.

Así lo veían sus alumnos cuando, durante las clases, se acercaba a la pared y le sonreía.

Pero nadie sabía que, para D. Floripondio, era un amigo con el que todas las tardes, cuando terminaban las clases y él se quedaba solo, se acercaba y, juntos, hablaban, dialogaban y se contaban sus cosas.

Aquella primera tarde, Don Floripondio estaba un poco nervioso.
¡Veía tan bonito a su amigo, colocado en la pared y adornado con tantos detalles!
Tenía muchas ganas de estar solo, acercarse y hablar con él.

Durante el día había mirado repetidas veces a la pared y guiñando el ojo le había sonreído.
Había acariciado su tronco y sus ramas, simulando que quería saber si la pintura de los niños ya estaba lo suficientemente seca y de vez en cuando había colocado la hoja que estaba un poco caída, la fruta que no se veía bien o el niño que no estaba bien agarrado al tronco.

Todas eran d
isculpas para Don Floripondio que quería estar lo más cerca posible de su amigo.

Cuando llegaron las cinco y salió el último niño, Don Floripondio cerró la puerta y se acercó a la pared donde estaba su amigo.




- ¿Qué te parece cómo te hemos vestido?, le preguntó Don Floripondio.
- Yo no puedo verme, contestó el árbol, pero los comentarios de tus alumnos son suficientes para saber lo bonito que estoy.
- Estás muy bonito y no te falta ni un detalle.
- ¡Eres tan buen artista!, dijo su amigo el árbol
- Y sabes cómo te llamas, ¿no?, dijo Don Floripondio queriendo cambiar de conversación.

El árbol miró a Don Floripondio y quedó pensativo. Sabía cómo se llamaba pero quería decírselo a su amigo Flori con un poema que de pequeño le habían enseñado.
- ¿Qué te pasa?, preguntó Don Floripondio
- Estoy pensando.
- Y, ¿en qué piensas?
- Estoy pensando en mi nombre para decírtelo en verso.
- ¿Cómo en verso?, dijo Don Floripondio extrañado.
- ¡Mira!, recitó su amigo el árbol:

Soy el árbol del otoño
con poca savia y sin flor.
Pero tengo por dentro la vida
y el suficiente calor
que en primavera florezco
y doy al paisaje color
- ¡Qué poema tan bonito!, dijo Don Floripondio.
Mañana se lo dirás a todos los niños. ¡Ya verás lo que les va a gustar!
Amigo Flori, así le llamaba cariñosamente. Ya sabes que yo, durante las horas de clase soy un árbol elegante y muy bien pintado pero sólo un dibujo y no puedo hablar con nadie.
- Claro, tienes razón, dijo Don Floripondio, pero a mí se me olvida que para todos eres un árbol normal.
Mañana, yo se lo diré y lo aprenderán como aprendieron el otro día la canción del teatro.
- ¿Qué teatro?
- ¿No te lo he contado?
Ayer estuvimos en el teatro. Fue una obra que les gustó mucho a los niños.
- De ¿qué trataba?
- Fue un tema muy interesante.
- ¿De Navidad?
- Frío, frío, dijo Don Floripondio, queriendo hacer un juego.
- ¿Se trata de algún tema de fantasía?
- Frío, frío, volvió a repetir Don Floripondio mientras reía con gracia la intriga en la que había metido.
- Dame una pista, le dijo suplicando su amigo.
- Bueno, mira: lo formáis vosotros y el aire y el agua y...
Ya no te digo más, dijo Don Floripondio sonriendo levemente.
- ¡Ya lo sé!, dijo el árbol.
- Se trata de la naturaleza.
- Templado, templado
- Del medio ambiente.
- Caliente, caliente, dijo Don Floripondio, pensando que con esta respuesta ya había acertado.
El tema exacto era: “
el cuidado de nuestro entorno a través del buen uso de la planta de reciclaje”.
A los niños les gustó mucho.
La obra tenía de todo.
Un poco musical, otro poco de fantasía y mucho de aprendizaje
Era como un juego de colores y de música.
Recuerdo el estribillo de la canción que repetían mucho:

La planta de reciclaje
es un lugar especial
donde se guardan las cosas
que no se volverán a usar.

- ¡Que bonito y qué bueno eres conmigo!, amigo Flori, dijo el árbol.

En medio de la conversación, Don Floripondio miró el reloj.

- Es tarde y tengo que ir a casa. Mañana hablaremos más.
- Hasta mañana, le respondió el árbol, mientras veía que su amigo Flori, cerraba la puerta.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

este dibujo es de mi gusto ¿de donde lo as sacado?

Anónimo dijo...

como mooooooolaaaaa Jose luis
soy Ramírez.

Anónimo dijo...

el dibujo me gusta mucho.

Anónimo dijo...

El dibujo está muy bien y el diálogo de Don Floripondio mejor. Me gusta todo lo que he leido.

Anónimo dijo...

me gustan mucho los dibujos y también lo otro.

Anónimo dijo...

!olé!!olé!!olé!